Google definitivamente ha perdido su imagen cool
El paso del garaje a la moderna sede central en Mountain View no debe ser sencillo justamente, aunque lo vivido por los promotores de aquél sueño hoy convertido en gran bólido empresarial que conocemos por Google, se ha percibido externamente como una concatenación de contínuas alegrías en crecimiento exponencial. La capacidad de dar con la tecla de lo que internet necesitaba, justo en el momento adecuado, ni más ni menos, como los fundadores Larry Page y Sergey Brin obtuvieron con el buscador, se complementó posteriormente con las modificaciones evidentes de Erich Schmidt , actual CEO de la compañía, con su visión mucho más ortodoxa de lo que una empresa con ambiciones tenía que ser.
Como suele pasar, la necesidad de monetizar se precipita contra los sueños como una inevitable a la par que deseada losa. El don´t be evil ha venido sobreviviendo en una compañía capaz de sorprendernos con novedades al tiempo que, en buena medida, seguía trasladando un estilo cercano y adaptado a la nueva realidad de internet y las nuevas tecnologías. La cuadratura del círculo funcionaba, haciendo compatibles los condicionantes de un gran emporio empresarial con el buen rollo que se horneó en el garaje por primera vez. La cuestión es que, quizás porque llega un determinado momento en el que todo se vuelve mayor y más serio, pero Google ya definitivamente ha dejado de ser la empresa cool que era. Ya no hay más prórrogas. La razón la descubrimos, claro está, en su postura, malamente enmendada con posterioridad, de romper con la neutralidad de la red tras su acuerdo sellado con Verizon. Recuperar la ideoneidad para el buenrrollismo que inunda la atmósfera de internet se está haciendo caro, y no es nada que se pueda arreglar con una campaña de Public Relations. Ni tampoco es nada, bajo mi punto de vista, que se pueda enmendar si Google logra adaptarse mejor al entorno del social media en el que tampoco digamos que haya triunfado precisamente. No tiene que ser fácil digerir situaciones asimétricas y con filos cortantes. Lo que desde el punto de vista del negocio me llama poderosamente la atención es si ser cool es, o no, un componente importante a la hora de progresar y ganar. Probablemente, los más severos expertos en Management pondrían el activo de la imagen percibida en la parte soft de la tabla y los más flexibles directamente en el core business. No lo sé realmente, aunque me ubico más claramente en la segunda opción. Añadido: habrá que estar pendientes de la peli que se prepara sobre los fundadores de Google.