Mi crisis de fe con los social media
Tengo que reconocer que de vez en cuando me entran crisis de fe con esta cosa de los social media. Sí, tengo que declararlo públicamente. En esos momentos me pregunto si tiene sentido toda esta vena evangelizadora que me lleva en volandas desde hace ya unos cinco años. La duda permanece en mis adentros sólo un tiempo razonable y casi nunca me deja secuelas hasta el punto de apearme de este maravilloso tren. ¿Cómo, he dicho 'maravillos tren'? Sí. Ya ves, la pasión vuelve a cegarme.
Es verdad, aunque mis interrogantes sobre la razón de ser de los social media y toda la filosofía sugerente del 2.0 se despejan con prontitud, no puedo dejar de reconocer que algo de callo también dejan, aunque sólo sea por la reiteración recurrente ( varias veces al año) de estas crisis de fe mías. Pero no padezcan mis feligreses ( huy, ¡perdón por el atrevimiento!) porque si me lo pienso dos veces, el desgarro se cura gracias a ese bálsamo de grandeza que surge a través de las inevitables proyecciones de futuro que nos auguran un mundo mejor ( vease la influencia navideña de este post) dado el incremento expansivo y creciente en el uso de las herramientas de la web participativa. No quiero aparecer frívolo, sin embargo, jugando a tirar la piedra y esconder la mano. Por eso, me gustaria enumerar aquí algunas de las sombras que planean sobre mi mente en mis instantes de descreimiento:- Los comentarios no llegan, a pesar de que le hecho horas y horas e intento sorprender a mis lectores casuales o habituales con enfoques, 'exclusivas' u, al menos, originalidad.
- La gente que no vive en esta fe del social media pone cara de 'está loco' cuando intenta uno explicarle para qué escribir twitts toda la mañana.
- Los jefes te hacen una pedorreta virtual ( sólo hay que mirarles el entrecejo) cuando le propones un elocuente sistema que mejorará sin duda nuestra capacidad de producción, la innovación, el conocimiento compartido y la productividad de nuestras organizaciones, gracias a blogs, microblogging, etc, etc.
- Me pongo en frente del televisor y me zampo un reportaje sobre la violencia en Ciudad Juárez, y me pregunto: ¿qué podrían hacer aquí los social media?
- Una de las ONG a las que estoy suscrito me golpea con una dura estadística del estilo de: cada minuto mueren 'nosecuantos' niños por hambre en el mundo; momento en el que me demando algo así como: ¿qué sentido tiene que yo me devanee los sesos con mis lectores de feeds, el poder del twitt de menos de 140 caracteres que te dejen un hueco para el RT, cuando hay muchísima gente que muere de hambre por no citar otros incómodos temas?
