Mi hija Beatriz tiene ya dos días de vida
Mi hija Beatriz tiene ya dos días. Llegó al mundo en Sevilla, en la Clínica Fátima, donde vio la luz. Yo soy un padre contento y mi mujer, Antonia, también vive con felicidad esta experiencia. De momento, nos está dando buenas noches. Beatriz parece tranquila. Le está costando un poco coger el pecho, aunque ya se va aficionando algo. El biberón de apoyo le aporta la alimentación necesaria y complementaria mientras tanto. Aún tiene el estómago funcionándo de manera incipiente, procesando poco a poco.
El instante en el que me dieron a mi hija por primera vez, recién salida del paritorio, fue bonito, limpio. Pensé que iba llorar como una madalena en ese momento, pero fue una emoción contenida en lo lacrimoso. Aproveché los minutos con ella en brazos para sentir su presencia. Su cuerpo, su cara. Le dije cosas al oido, aquellas que un padre debe siempre advertir: sabes que te quiero mucho y tienes que ser buena, hija. Algo así fue. Y bueno, le añadí de soslayo que a veces las cosas no son sencillas aquí abajo. Los dos primeros días, os podéis imaginar el trajín de gente en la habitación del hospital. Ella lo lleva bien aunque a veces se pone nerviosa entre las expresiones de alegría, el déjame que la coja un poco, los "ahora es normal que le pase esto", qué bonita es, etc, etc... Los momentos en los que nos quedamos mamá, la nena y papá son más tranquilos. Beatriz los sabe apreciar, pero hay que ir acostumbrándose a este ajetreo de vida. Desde el primer momento. No se puede aplazar hija mía. A medida que avanza el tiempo, mientras le cambio de pañales, le doy el bibe de apoyo, la tranquilizo mientras buscamos el eructo necesario..., compruebo que vamos progresando padre e hija en una especie de comunión inevitable y preciosa. Mamá la coge en su regazo y la devuelve por momentos a ese sueño en el que se ha convertido ya el vientre que le dio la vida. Mamá además se recupera poco a poco, pero muy bien, de la cesárea que le tuvieron que practicar para sacarle a su hija. Beatriz ahora duerme placidamente. Le han comprobado la temperatura y está perfecta. Hoy el blog de su padre ha informado sobre ella. Es la noticia más importante del siglo y había que contarla.
